Educación y desigualdad juvenil: lo que revela el informe de la UCA

El Observatorio de la Deuda Social Argentina analizó las brechas en el acceso y la finalización de los estudios y sus consecuencias a la hora de acceder al mercado laboral.

Educación y desigualdad juvenil: lo que revela el informe de la UCA
Las brechas en el acceso y la finalización de los estudios son amplias. Foto UCA

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) publicó un informe que refleja con números concretos cómo el origen socioeconómico condiciona de manera decisiva las trayectorias educativas.

El análisis titulado “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión” está centrado en la población de 18 a 25 años y fue elaborado con datos reunidos entre los años 2021 y 2025.

Las brechas en el acceso y la finalización de los estudios son amplias. Mientras casi siete de cada diez jóvenes del estrato medio alto iniciaron o completaron estudios superiores, casi dos tercios de quienes pertenecen al estrato muy bajo no lograron terminar la escolaridad obligatoria. 

La posibilidad de dedicarse exclusivamente a estudiar también está fuertemente condicionada por el origen. En el estrato medio alto, el 41,2% de los jóvenes se encuentra abocado al estudio, mientras que entre los del estrato muy bajo esa proporción cae al 15,6%.

Los datos del informe refuerzan un diagnóstico conocido pero actualizado: la educación sigue siendo uno de los principales mecanismos de integración social, pero su capacidad de igualar oportunidades está fuertemente condicionada por la posición socioeconómica de partida.

Mientras el 69% de los jóvenes del estrato medio alto inició o completó estudios superiores, el 64,7% de quienes pertenecen al estrato muy bajo no terminó la escolaridad obligatoria.

Informe “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”
Informe “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”

El informe señala que la desigualdad no se limita a un momento puntual. Se acumula desde el hogar de origen y se expresa en la dificultad para sostener los estudios, especialmente cuando el jefe o la jefa de hogar enfrenta precariedad laboral, subempleo o desempleo y en esos casos, crece la desvinculación educativa. 

La brecha también se refleja cuando se combinan  los datos de educación y trabajo. El dato global indica que uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, pero cuando se revisan los datos por segmentos, la desigualdad vuelve a mostrar sus garras. Mientras en el estrato social de menores ingresos el número trepa al 34,2%, el número se reduce a 8,3% entre los jóvenes del sector medio alto.

En el estrato medio alto, el 41,2% de los jóvenes se encuentra abocado al estudio, mientras que entre los del estrato muy bajo esa proporción cae al 15,6%

En declaraciones periodísticas, el director del ODSA, Agustín Salvia, consideró que se equivocan quienes pretenden atribuir las diferencias exclusivamente al esfuerzo individual. “No es un problema de mérito, no es un problema de esfuerzo personal”, sostuvo. 

El análisis del propio informe deja ver los condicionamientos que afectan negativamente a las y los jóvenes que no cuentan con recursos materiales y sociales suficientes para sostener una trayectoria educativa.

La educación sigue siendo uno de los principales mecanismos de integración social, pero su capacidad de igualar oportunidades está fuertemente condicionada por la posición socioeconómica de partida

El documento destaca que las desventajas educativas se superponen con otras vulnerabilidades: menores chances de continuar formándose, inserciones laborales más precarias y mayores dificultades para construir un proyecto de vida autónomo

La “herencia social” aparece como un factor clave que limita la movilidad a través de la educación.

Desde la perspectiva del Observatorio, revertir estas desigualdades requiere políticas que atiendan de manera integral las condiciones de los hogares y garanticen oportunidades reales de permanencia y finalización de los estudios, más allá de la mera cobertura formal.

Informe “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”
Informe “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”

JÓVENES: VÍCTIMAS DE UN MERCADO LABORAL HOSTIL

El informe muestra también que las y los jóvenes que ingresan al mercado laboral, lo hacen en condiciones informales, inestables y con pocas posibilidades de movilidad. Apenas el 14,2% de los jóvenes accede a un empleo en el que se respeten sus derechos.

Los números muestran que el 22,5% combina empleo irregular y desempleo reciente, mientras que otro 10,7% permanece desempleado durante más de seis meses. 

En esta realidad, hay jóvenes que están peor que otros. A medida que se desciende en la escala socioeconómica, disminuye el empleo regular y aumentan las inserciones precarias y el desempleo prolongado.