La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires puso en funcionamiento su propia herramienta de inteligencia artificial, integrada al sistema “Mi Econ” y regulada por una normativa específica.
La plataforma, desarrollada internamente por la facultad, funciona como un agente de IA cerrado y controlado y se encuentra activa para 40 materias, distribuidas en 184 cursos y 44 cátedras, y está disponible para alrededor de 2.000 estudiantes.
ASÍ FUNCIONA LA HERRAMIENTA
A diferencia de ChatGPT y otros sistemas abiertos, esta IA no busca información en internet. Solo responde utilizando la bibliografía y los materiales académicos que cada cátedra carga previamente.
De esta manera, los estudiantes pueden hacer consultas directamente sobre los textos y contenidos que forman parte del programa de la materia.
El objetivo es que la inteligencia artificial sirva como apoyo dentro de un marco académico validado, evitando respuestas sin fuente confiable.
Además, el sistema garantiza la privacidad de los datos, registra todas las interacciones y asegura que todos los alumnos tengan acceso a la misma información.
La herramienta funciona como un agente de IA cerrado y controlado y está activa para 40 materias, distribuidas en 184 cursos y 44 cátedras.
REGLAS CLARAS PARA ESTUDIANTES
La normativa aprobada por la Facultad establece que el uso de esta herramienta no exime al estudiante de su responsabilidad. Aunque la IA puede ayudar a resumir textos, organizar ideas o resolver dudas, la autoría del trabajo sigue siendo del alumno.
Quien entrega un trabajo debe poder responder por su contenido, verificar la información y citar correctamente las fuentes. Además, deberá declarar el uso de inteligencia artificial cuando la cátedra lo requiera.
Uno de los cambios más importantes es la forma de evaluar. La Facultad busca valorar no solo el resultado final, sino también el proceso de elaboración. Para eso, se podrán tener en cuenta borradores, registros de actividad en la plataforma, defensas orales y otras evidencias que demuestren el trabajo intelectual propio del estudiante.
Con esta iniciativa, la UBA apuesta a convivir de manera ordenada con la inteligencia artificial: sin prohibirla, pero estableciendo reglas claras para que los estudiantes la utilicen con criterio y responsabilidad.