De acuerdo con el apartado para la Argentina del informe "Panorama de la Educación 2026" (Education at a Glance 2026) publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el país muestra una persistente escasez de cargos docentes en la escuela secundaria y una baja proporción de adultos con titulación de educación superior marcadamente inferior a la media internacional.
El informe temático de este año publicado esta semana pone la lupa en la falta de personal calificado en las aulas, un fenómeno global del que Argentina no está exenta. Al evaluar las necesidades de contratación proyectadas antes o al inicio del ciclo lectivo, las instituciones públicas de educación secundaria del país registraron un déficit equivalente al 1,7 % de la totalidad de los puestos docentes. Esta falta de profesores titulados presiona sobre la calidad del aprendizaje en un nivel decisivo para la continuidad formativa de los jóvenes.
A la escasez en las aulas se suma una brecha formativa en la población adulta que repercute directamente en la estructura socioeconómica. Mientras que en el promedio de los países de la OCDE el 43 % de los adultos de 25 a 64 años cuenta con una titulación terciaria o universitaria, en Argentina esa cifra cae al 23 %. En contraposición, el país presenta un mayor porcentaje de población que solo completó la educación secundaria alta o postsecundaria no terciaria (45 %, frente al 39 % de la media de la OCDE).
Esta diferencia en la formación académica se traduce en una penalización salarial directa. Según los datos del organismo internacional, los trabajadores argentinos a tiempo completo con secundaria pero no terciaria ganan un 20 % menos que el promedio nacional, mientras que para aquellos que no alcanzaron dicho nivel educativo la brecha de ingresos asciende al 30 %.
El documento de la OCDE analiza además el acceso a las primeras etapas de la escolarización y las dinámicas de intercambio internacional en el nivel superior: En 2024, el 81 % de los niños argentinos de entre 3 y 5 años estuvo matriculado en programas de educación y atención de la primera infancia (EAPI), un porcentaje por debajo del 90 % que promedian los países miembro. La distancia se acentúa en la sala de 2 años, donde solo el 15 % accede a programas formales que combinan educación y cuidado, ubicando a la Argentina en el tramo inferior de la escala internacional.
En el nivel superior (CINE 5-8), el país muestra un comportamiento diferenciado respecto del flujo estudiantil. Mientras que la proporción de estudiantes argentinos que cursan sus carreras en el exterior es prácticamente nula (0 %), Argentina atrae un 3 % de estudiantes internacionales sobre su matrícula total, un número que contrasta con la línea discursiva de algunos sectores políticos, entre ellos el gobierno de Javier Milei. Según la OCDE, los principales países de origen de los estudiantes extranjeros que eligen universidades argentinas son Brasil (20 %), Perú (13 %) y Ecuador (13 %). Por su parte, el reducido grupo de argentinos que opta por formarse en el extranjero se concentra en Estados Unidos (19 %), España (17 %) y Perú (16 %).
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