Durante la última semana, el Ministerio de Capital Humano difundió un avance de los resultados de las Pruebas Aprender 2025 y los presentó como un logro de la gestión de de Javier Milei.
Mientras crece la discusión en torno a la valoración de las pruebas, Educación Debate dialogó con Marina López Leavy, Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y Magíster en Políticas Educativas para el Desarrollo Global de la Universidad Autónoma de Barcelona, para repasar la historia de las evaluaciones y analizar cuál es su verdadero sentido.
La especialista, que trabajó en áreas de políticas de evaluación educativa de los Ministerios de Educación de Nación y CABA, se refirió a las características de las muestras y trazó una comparación con la situación de otros países que también implementan mediciones similares.
- ¿Cómo surgen las evaluaciones educativas que miden el aprendizaje?
- En determinado momento los sistemas educativos a nivel global ya no se preocuparon tanto porque los estudiantes estuvieran en la escuela sino por lo que pasaba mientras estaban dentro de la escuela y cuánto habían aprendido al terminar. Al medir los aprendizajes de los estudiantes mientras estaban escolarizados y también cuando terminaban, se dieron cuenta de que había brechas muy grandes de aprendizajes.
- ¿Cuáles son las variables que intervienen en la medición de los niveles de aprendizaje de los estudiantes?
- En los contextos latinoamericanos, específicamente en el argentino, influyen mucho variables como el nivel socioeconómico, fundamentalmente, y el capital cultural que las y los estudiantes traen de su círculo de socialización primaria, de los hogares y las circunstancias. En Argentina sabemos que el nivel educativo alcanzado por la madre es uno de los indicadores con mayor poder predictivo de buenos resultados escolares. Esto permite en algunos casos establecer algún tipo de relación con mejores resultados, en general, de aprendizaje a lo largo de toda la vida.
"Influyen mucho variables como el nivel socioeconómico y el capital cultural que los estudiantes traen de su círculo de socialización primaria"
- ¿Cómo se evalúa el aprendizaje de los estudiantes en la Argentina?
- Se evalúa Matemática y Lengua a partir de pruebas de aprendizajes con ítems, es decir, multiple choice, que suelen ser ejercicios cerrados para poder aplicarlos de forma estandarizada y masiva, que son más rápidos para corregir y obtener resultados a gran escala. Junto con esas pruebas, comenzaron a asociar cuestionarios complementarios para relevar información y contextualizar los resultados de las evaluaciones. Entonces se empezaron a conseguir datos que antes solo se tenían a través de un censo, por ejemplo, la situación socioeconómica del hogar, y así poder conectarlo con el resultado de aprendizaje del estudiante en una escuela específica, en un barrio específico, en una municipalidad o en una provincia.
- ¿Sirve también para relevar datos de la situación de cada escuela?
- Sí porque también empezaron a responder estos cuestionarios los docentes que además podían detallar el nivel de estudio alcanzado y su trayectoria para después hacer otros análisis y entender mejor los resultados. Por ejemplo, si hay algún tipo de relación entre mejores resultados y el nivel de formación de un docente, la cantidad de años que lleva en el sistema educativo con qué recursos cuenta. Las conducciones también responden cuestionarios en representación de las escuelas para saber por ejemplo si cuentan con biblioteca, dispositivos digitales para estudiantes y docentes.
- ¿Se difunden todos los datos y los resultados de las evaluaciones?
- En Argentina hay muchas leyes de confidencialidad de datos y del secreto estadístico que protegen la identidad de las escuelas. Sí es un derecho que los resultados estén disponibles para que las propias escuelas puedan repensar sus prácticas y articular esa información con otros datos que ellos mismos generan. Porque nadie conoce mejor lo que pasa en las escuelas que sus propios actores. A partir de los resultados se puede planificar con herramientas y, en función de los diagnósticos, mejorar esos resultados.
"Es un derecho que los resultados estén disponibles para que las propias escuelas puedan repensar sus prácticas y articular esa información con otros datos que ellas mismos generan"
- ¿Cómo se pueden implementar políticas que se vean reflejadas en mejores resultados a futuro?
- Una evaluación tiene que estar acompañada de políticas de apoyo. No se trata de medir, medir, medir y medir para ver si algo mejora sin ofrecer ningún tipo de herramienta. Tiene que haber una intervención concreta para que algo cambie. Pero sin que eso tenga el costo de perjudicar la carrera de los docentes, sus salarios, el funcionamiento de las escuelas, como pasa en Chile donde, en base a los resultados que son de público conocimiento, hay consecuencias negativas para las escuelas y su personal docente.
- ¿Cuándo surgieron las políticas de evaluación en Argentina?
- Se introdujeron en los ‘90, específicamente en 1993 durante el gobierno de Carlos Menem, bajo la Ley Federal de Educación que instaló un Sistema Nacional de Evaluación Educativa que preveía los Operativos Nacionales de Evaluación, los ONE. Estos evaluaban no solo matemática y lengua sino también ciencias sociales y ciencias naturales. Pasaron los años y en 2016, con el comienzo del gobierno de Cambiemos, en lugar de mantener los ONE lanzaron las Aprender, que son las que rigen hasta hoy. Diría que Aprender fue la política estrella del macrismo.
"Ojalá las pruebas nos preocuparan para reclamar políticas y recursos que permitan que la calidad de la educación que recibimos no dependa del lugar en el que nacemos"
-¿Qué objetivos deberían tener las evaluaciones?
- Las políticas educativas se enmarcan en un contexto social más grande, con dinámicas culturales específicas. Es muy importante poder reconocer que debe haber intervención sobre distintos niveles y planos porque si no, a veces se le pide a la educación mucho más de lo que puede dar. Tenemos la oportunidad de generar una educación que busque menos inequidad. Ojalá la evaluación nos preocupara más como ciudadanos y ciudadanas, para pedirle a los gobiernos que diseñen políticas de apoyo a las escuelas y a los docentes y para ofrecer recursos que permitan que la calidad de la educación que recibimos no dependa del lugar en el que nacemos.
