Celebramos un día más del maestro y la maestra. Para algunas será el primero, para otras ya serán bastantes los actos escolares transcurridos y a otras las encuentra en el final de su carrera docente.
Hablar de referentes en este día nos lleva por supuesto a la siempre controversial figura de Domingo Faustino Sarmiento. Pero también a exponentes tan importantes de la historia de la educación como Juana Manso, Paulo Freire, Alfredo Bravo, Rosario Vera Peñaloza y las hermanas Olga y Leticia Cossettini. A algunos/as más cercanos como Berta Perelstein, Stella Maldonado, Flavia Terigi o Daniel Filmus. Personas que no quedan en la vidriera de la historia, sino que son referentes de los enfoques que aplicamos en las aulas todos los días.
El revisionismo histórico toma sentido cuando entendemos que estas figuras fueron simples ciudadanos y ciudadanas que eligieron destacarse a través de su profesión con aportes valiosísimos para la carrera docente como podemos serlo cualquiera de nosotros/as si elige transcurrir su rol con compromiso patriótico.
Más o menos conocidos, exponentes de la Educación somos todo/as los/las docentes. Sí, hoy protagonistas, somos los maestros y las maestras. De aquí y de allá. Las de 1er ciclo y las de segundo ciclo, de matemáticas, de Lengua y de Ciencias. Las que trabajamos cerca de casa y las que viajan en colectivo. Las que llegan a la escuela a dedo y las que llegan a caballo. Las que trabajan un solo turno y las que están todo el día en la escuela.
Nuestra profesión es tan maravillosa como polifacética. Somos capaces de enseñar ESI, resolver problemas matemáticos junto a los/las estudiantes, leer el capítulo de una novela, observar un documental con los/as chicos/as, reunirnos con la supervisión del Distrito, sostener un encuentro con la familia de un estudiante, organizar una salida didáctica y llegar a casa para muchas veces seguir estudiando otra carrera, planificar actividades o corregir tareas.
Somos mil profesiones en una. En un mismo día hablamos con niños, niñas, adolescentes, familias, profesionales de la salud, funcionarios del gobierno y los obreros que vienen a arreglar la escuela. Todas esas capacidades tenemos, pero sobre todo la de detectar y acompañar un dolor, una pérdida, descontentos y angustias.
"Secamos lágrimas, sonamos mocos, recibimos estornudos, atajamos y esquivamos golpes; escuchamos, acompañamos, enseñamos. Abrazamos el dolor y compartimos las risas"
Podemos enseñar desde sumas y restas, la historia de Argentina, el cuerpo humano, cómo escribir una poesía, hasta a atarse los cordones y ponerse una curita. Desde cómo no pelearse con el amigo, a abrocharse bien el guardapolvo y a abrigarse antes de salir de la escuela cuando hace frío. Todo eso somos.
Somos las que a la mañana enseñamos y a la tarde luchamos.
Somos de las que todos saben cuánto cobramos y también somos las que le compramos medialunas en el kiosco de la cooperadora de la escuela o le pagamos la foto al niño o niña que la familia no pudo mandarle plata.
Secamos lágrimas, sonamos mocos, recibimos estornudos, atajamos y esquivamos golpes; escuchamos, acompañamos, enseñamos. Abrazamos el dolor y compartimos las risas.
La profesión más hermosa; heredada de familia, pensada como alternativa, o simplemente elegida por instinto.
Creamos aula en el llano y en la montaña, en villas, barrios, en casas, cárceles y hospitales.
"La profesión más hermosa; heredada de familia, pensada como alternativa, o simplemente elegida por instinto"
Atravesamos el desfinanciamiento, el cierre de grados, los malos sueldos, caídas de techos, patios inundados. Y, aun así, seguimos apostando a la Escuela Pública, porque confiamos que es la Educación, la gesta por excelencia, de futuros ciudadanos y ciudadanas libres, capaces de elegir y erigir el futuro de un país soberano.
Sostenemos todos los días una escuela pública embestida por gobiernos que le dan la espalda hace años en la Ciudad de Buenos Aires; pero con la firme convicción de que ésta es la escuela de calidad que queremos para todos y todas.
Todo esto somos y en lugar de debilitarnos volvemos a elegirnos día a día. Transitamos este camino en comunidad y con la alegría de sentirnos acompañadas por ustedes, nuestros y nuestras estudiantes y sus familias.
Escuela pública y educación de calidad para todos y todas, mayor presupuesto educativo en Ciudad de Buenos Aires, y justicia por el compañero Carlos Fuentealba.
¡FELIZ DÍA COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS!
LA AUTORA
