La RAE asegura que trabaja "para que la IA no destroce el idioma"

Su director habla de los desafíos frente a los avances tecnológicos, el impacto en las pruebas PISA, los cambios y las nuevas palabras en el contexto de "la batalla cultural".

La RAE asegura que trabaja

El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, admitió que su lema de gestión desde que asumió al frente de la institución de la lengua, en 2019, fue trabajar "para que la Inteligencia Artificial no destroce el idioma".

En una reciente entrevista publicada en el sitio español Iustel.com, medio dedicado a temas del Derecho, al que Muñoz Machado está relacionado por su condición de jurista, el director comentó que en una reunión previa a su asunción de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que agrupa 23 corporaciones entre España, América, Filipinas y Guinea Ecuatorial, se estableció "un enunciado de problemas posibles y ya aparecía el asunto de la IA".

Machado afirmó que entonces cayeron en cuenta de que "la RAE debe movilizarse frente a una revolución que es inexorable y que no se podrá detener. En la historia de la humanidad nadie ha detenido la tecnología. Así que había que adaptarse".

Esa adaptación, según el académico, se puso en marcha "trabajando para que la IA no destroce el idioma". Muñoz Machado señaló que el desafío fue "que las máquinas hablantes no crearan sus propios dialectos digitales capaces de establecer una intercomunicación entre ellas que dejen fuera a los humanos".

"Hemos hablado con las multinacionales que desarrollan la IA para poner a su disposición nuestras herramientas y que entrenen a las máquinas en el buen uso del español."

Y, a la vez, apuntó, "servirnos de la IA para mejorar nuestros servicios. Las dos cosas las hemos conseguido con el programa Leia, que tiene como objetivo la defensa, proyección y buen uso de la lengua española en el universo digital. Hemos hablado con las multinacionales que desarrollan la IA para poner a su disposición nuestras herramientas y que entrenen a las máquinas en el buen uso del español".

Si este propósito fue logrado o no, el director de la RAE, asume: "Ahí está el resultado hasta ahora. La IA utiliza el español correctamente. Las traducciones son buenas. Los auxiliares de voz son buenos. Este es el camino que debemos andar".

Muñoz Machado es uno de los 46 académicos de número de la institución y fue electo para dos períodos consecutivos, que culminarán a fin de este año. La carta orgánica lo habilita para una segunda reelección, lo cual considera una posibilidad si no se presenta otro candidato. "He prestado servicios que en general se valoran positivamente, así que estoy satisfecho. No sé si ahora habrá candidatos a la dirección. Será el pleno el que decida. Y si resuelve que debo seguir, seguiré", afirmó.

En la entrevista el director también opinó sobre una posible degradación del lenguaje frente a modismos y la llamada "batalla cultural" de algunos sectores. "Es cierto que hay un uso de lo peor del idioma, pero no creo que eso pueda producir una variación respecto a los contenidos estandarizados", comentó. En ese sentido, despegó a la RAE de una función educativa. "No tenemos competencias educativas. No nos corresponde determinar por qué los resultados del Informe PISA, por ejemplo, son tan negativos. Hacemos informes con nuestras reflexiones. Pero hasta ahí".

Santiago Muñoz Machado lleva dos períodos al frente de la RAE. Foto: rae.es
Santiago Muñoz Machado lleva dos períodos al frente de la RAE. Foto: rae.es

También en esa línea, señaló al universo de la política como un actor fundamental del uso del lenguaje. "En la medida en que hay políticos que desempeñan funciones en instituciones culturales se hace notar más el empleo político de algunos conceptos. La lengua es la herramienta principal de la política, pero supervisarla en ese sentido no es nuestra función. Nuestras competencias son las que son. La RAE ni multa ni sanciona. Establece las normas y quien las incumple será un analfabeto. Pero no perseguimos a nadie ni somos la policía de la lengua", dijo.

Ante la consulta de si el debate por el lenguaje inclusivo provocó tensión en la RAE, Muñoz Machado respondió que, "presión directa, no". Pero sí recibió pedidos de que, por ejemplo, "dijésemos que la Constitución (española) está mal escrita porque es masculinista y había que reescribirla teniendo en cuenta el lenguaje inclusivo", recordó. Respecto de eso, afirmó que "contestamos que está perfectamente bien redactada y, en ese sentido, no hay nada que tocar ahí. Fue una presión fuerte sobre esta Casa, pero no hizo mella. Lo peor que puede hacer un político es ponernos condiciones. La independencia de la RAE es fuerte".

"No es verdad que baste con que cuatro youtubers insistan en una palabra para que la registremos en el diccionario. Los observamos, pero no son fuente para nosotros."

También aclaró de qué manera se incorporan nuevos vocablos a las ediciones del diccionario, escapándole a las modas, según afirma: "La RAE es poco seguidora de modas. Nosotros creamos corpus, grandes depósitos de palabras que se consultan también cuando se decide la inclusión de una nueva en el Diccionario o por las variantes gramaticales de un uso determinado en Latinoamérica. Manejamos una información muy completa y actualizada del idioma. A pesar de lo que se dice en algunos periódicos o lo que difunden algunos personajes, no es verdad que baste con que cuatro youtubers insistan en una palabra para que la registremos en el diccionario. Los observamos, pero no son fuente para nosotros".

Muñoz Machado se jacta de una buena gestión que ordenó las cuentas de la RAE. Según afirma, cuando asumió la casa "estaba quebrada" y sobrevivía con una mínima subvención del estado que no alcanzaba para cubrir salarios, producto de una desatención del gobierno de Mariano Rajoy. Según afirmó, la situación cambió con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia de España, quien convirtió a la RAE en una "cuestión de estado". 

"El Gobierno se compadeció de nosotros y aumentó la subvención hasta donde le pedí: cinco millones de euros. A partir de entonces pudimos remontar. La Fundación pro RAE estaba también mortecina y desde que la gestión es más eficaz ha incrementado el número de patronos y sus aportaciones", dijo y afirmó que el presidente del derechista Partido Popular "nunca se ocupó de la RAE, a pesar de que el director de entonces se preocupó de llamar su atención".