Sectores del ámbito educativo de la Región de Tarapacá, ubicada al norte de Chile y limitando al este con Bolivia, promueven distintos programas y polÃticas de educación intercultural con el objetivo de preservar la lengua, las tradiciones y la cosmovisión de los pueblos originarios.
La educadora Aymara Delia Mamani trabaja con estudiantes desde la primera infancia para transmitir conocimientos ancestrales y asegura que trabaja para “formar personas con enfoque intercultural, que puedan conectarse con nuestra cosmovisión ancestral y valorar lo que somos: personas aymaras con saberes ancestrales”.
En declaraciones al diario La Estrella de Iquique, la docente explicó que también busca enseñar el respeto por la naturaleza y las tradiciones heredadas de generaciones anteriores. “Como mujer Aymara me empeño cada dÃa por enseñar a mis alumnos lo que mis abuelos me enseñaron: a cuidar la Pachamama, pedir permiso para sembrar y cosechar y respetar nuestros animales”.
Datos oficiales del año 2024 muestran que unas 90 mil personas residentes en Tarapacá, lo que representa el 24,5% de la población local, se identifican como pertenecientes a un pueblo originario.
“Como mujer Aymara me empeño cada dÃa por enseñar a mis alumnos lo que mis abuelos me enseñaron: a cuidar la Pachamama, pedir permiso para sembrar y cosechar y respetar nuestros animales”
“Nuestra cultura es una forma de entender la vida basada en el respeto a la naturaleza, la comunidad y nuestros ancestros”, aseguró la presidenta de la comunidad territorial quechua de Quipisca, Lissette Bacián.
Por su parte, la directora de Calidad de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat y coordinadora del programa “Mujeres y Niñeces IndÃgenas” de ONU Mujeres, Michelle Espinoza, consideró que “el fortalecimiento de las culturas ancestrales no es solo un acto de memoria, sino una forma de proyectar la identidad de nuestro territorio”.