A 50 años del golpe, la justicia sigue en deuda por el crimen de Isauro Arancibia
El 24 de marzo de 1976, el maestro tucumano y dirigente de CTERA fue asesinado junto a su hermano. Lo acribillaron a balazos y robaron sus zapatos nuevos.
Con los 50 años del golpe genocida se cumple también medio siglo del asesinato del maestro Isauro Arancibia, en la misma madrugada del 24 de marzo de 1976. Cincuenta años después, el camino para obtener justicia sigue lento y pedregoso. Aún no hay fecha de inicio del juicio a los responsables de su muerte, mientras el paso del tiempo se va llevando tanto a represores impunes como a testigos que puedan ser voz de lo que pasó aquella noche, cuando al educador rural tucumano lo mataron a balazos y le robaron sus zapatos nuevos.
Ese calzado robado se convirtió en símbolo de su andar y su legado. “Nombrar y honrar a Isauro en las escuelas es honrar a nuestros 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, a quienes el terrorismo de Estado les quitó la vida por luchar por una patria plena de derechos, sin lugar para el individualismo ni el desamor. Más de 600 maestros y maestras fueron secuestrados, desaparecidos y asesinados. Muchos fueron llevados de sus escuelas, los sacaban de sus aulas frente a sus alumnos o mientras izaban la bandera”, escribió hace unos años Susana Reyes, maestra fundadora de la Escuela Isauro Arancibia, para personas en situación de calle.
Isauro Arancibia.
Reyes plasmó que Isauro dijo: “No hay maestro cierto y verdadero si no lucha por la liberación de los pueblos”.
En esas páginas, Reyes plasmó que Isauro dijo: “No hay maestro cierto y verdadero si no lucha por la liberación de los pueblos”. Y recordó las palabras del escritor y docente Eduardo Rosenzvaig, quien en su libro La oruga sobre el pizarrón propuso: “Recuperemos los zapatos de Isauro porque no es justo que un maestro camine descalzo por el cielo”.
Medio siglo y un juicio sin fecha
No es justo que camine descalzo y sin justicia. Pero la justicia anda lenta, como descalza. “Teníamos una audiencia muy particular, la habíamos pedido para adelantar la prueba testimonial. Porque lo que nos pasa con los juicios de lesa es que nuestros testigos se están muriendo y necesitamos resguardar el testimonio. Las hermanas querellantes eran tres y hoy queda una (Gladys, de 79 años). La fecha que teníamos para esa audiencia era el 11 de febrero: se suspendió un día antes”, cuenta Julia Albarracín, abogada querellante.
“La suspensión de esta audiencia consolida un escenario de impunidad que se arrastra desde hace casi 50 años."
“La suspensión de esta audiencia genera un riesgo concreto de pérdida de prueba, profundiza el daño moral a las víctimas y consolida un escenario de impunidad que se arrastra desde hace casi 50 años. Cada dilación es una forma más de negar verdad y justicia”, denunció CTERA. “No hay democracia plena sin justicia. No hay futuro sin memoria”, remató.
Susana Reyes, maestra fundadora de la Escuela Isauro Arancibia.
“A partir de ahí van a definir si el hombre se queda o no en la causa. Y recién ahí habrá nueva fecha de audiencia. En el camino, pedimos fecha de juicio. La excusa que dan –que es la de muchas causas- tiene que ver con la constitución de los tribunales. No hay jueces. Hay una jueza actualmente de Córdoba y dos de Santiago del Estero. Lo que pasa con estas causas es que, al atravesar durante la instrucción diferentes apelaciones de la defensa, van interviniendo distintos jueces federales que luego no pueden intervenir nuevamente en el juicio oral”, explica Albarracín.
Demasiadas trabas burocráticas para una espera que ya lleva 50 años.
Su vivienda funcionaba también como sede de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP).
Docencia organizada y perseguida
El 24 de marzo de 1976 Isauro, fundador de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), y su hermano Arturo fueron asesinados en su casa de San Miguel de Tucumán. Su vivienda funcionaba también como sede de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP). Ambos eran dirigentes. En medio de esa madrugada negra, una patota de la Brigada de Investigaciones de la policía provincial llegó con tres móviles. Hasta hubo un acta firmada por el montón que participó en el crimen.
Isauro Arancibia.
Además del exjuez, los otros imputados son Mario Escalada, Jorge Ragonese y José Sánchez, tres agentes que participaron del operativo en el que fueron asesinados los hermanos Arancibia. Están acusados como coautores de “violación de domicilio y homicidio calificado”, en concurso real con el delito de asociación ilícita.
"Un objetivo importante del juicio es la reconstrucción de lo que pasó con la docencia en ese tiempo."
“Lo más importante es que necesitamos una fecha de juicio. Hay testigos que ya no están. Uno muy importante falleció en diciembre del año pasado. Dos familiares que impulsaron la querella ya no están (las hermanas Italia y Amalia). Y otra cosa importante tiene que ver con un contexto que se pretende analizar en esta causa y es clave la participación de la querella de CTERA”, destaca la abogada. “Un objetivo importante del juicio es la reconstrucción de lo que pasó con la docencia en ese tiempo, cómo se persiguió a la docencia organizada”, añade.
Porque así como la dictadura tenía un modelo de país y un modelo económico, también tenía un modelo educativo para imponer: “La educación no quedaba afuera de su política. Y en algún punto lo hicieron. Tenemos testigos solicitados como Adriana Puiggrós o personas que estuvieron en el sindicalismo docente en Tucumán, como Luis Bonano. Están esperando que llegue el momento de dar su testimonio para decir todo esto”.
Este 24 de marzo se cumplen 50 años del asesinato de Isauro Arancibia. Medio siglo sin justicia. Un día después, el 25 de marzo, se cumplen cien años de su nacimiento en Monteros, Tucumán. Un siglo que dejó huella (descalza).
